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miércoles, 20 de julio de 2011

Monumento Nacional Guayabo

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Sin duda uno de las entradas pendientes más importantes era la de mi visita (¡hace más de un año!) al Monumento Nacional Guayabo, cerca de Turrialba. Este sitio es el referente principal de la arqueología costarricense, y aunque se trata de un lugar del que casi todos han oído hablar no es tan común el visitarlo.

Vista de Turrialba, desde el camino que lleva al sitio arqueológico.
Yo mismo debo confesar que no esperaba mucho en un inicio, por lo que el encuentro terminó en una muy grata sorpresa. El sitio arqueológico es amplio y su grado de desarrollo superó cualquier expectativa previa. Amplios senderos marcan un recorrido donde por etapas vamos aprendiendo sobre algunos aspectos de las culturas precolombinas.

Entrada al lugar y senderos del recorrido.
Al principio tenemos tumbas de cajón y petroglifos. Aunque el lugar tomó fama desde el siglo XIX, los saqueos constantes no sólo disminuyeron el registro de objetos sino que dificultaron la obtención de información sobre la sociedad que habitaba el sitio. Aún hoy son más las preguntas que las respuestas, y apenas se sabe la información más básica, como que el apogeo de la ciudad ocurrió entre el año 1000 y el 1400 de nuestra era.
Petroglifo con figura de lagarto.

Tumbas de cajón.

A partir de la visita al mirador el recorrido nos muestra una de las principales obras de ingeniería del lugar: el sistema de acueductos y tanques de captación construidos en piedra. Luego vienen los montículos principales y el remate consiste en una calzada de piedra que brindaba un acceso ceremonial a la ciudad. Aunque de esta se muestran unos 100 metros, los restos indican que se extendía hasta el Río Reventazón, a varios kilómetros de distancia. Por la gran cantidad de mano de obra necesaria para construir estas obras se infiere que Guayabo era un centro ceremonial regional. Incluso la calzada y los montículos están alineados para contemplar el Volcán Turrialba, a cuyas faldas se levanta el monumento.

Mirador donde se aprecia el complejo.

Vista más cercana de la calzada principal de acceso.
Parte del sistema de acueductos de la ciudad.
Se trata de obras muy elaboradas y complejas.


Parte de los problemas de conservación son por culpa... de las hormigas!!!
Pictogramas adornan todo el lugar.
El montículo principal.



Detalle de las gradas de acceso al montículo.


Más tumbas, cerca del montículo principal.
La magnífica calzada.


Vista transversal de la calzada, se aprecia la técnica constructiva y la sorprendente superficie lisa de la misma.

Ciertamente vale la pena la visita a este lugar, ya que de una mirada podemos comprender las verdaderas dimensiones de las sociedades precolombinas en nuestro país. Las autoridades reportan que aún hay mucho por excavar en la zona.



¿Cómo llegué hasta ahí?

Bien, en mi caso fui en una excursión de la universidad, pero la ruta tradicional consiste en llegar hasta Turrialba y de ahí hacia el este hasta el pueblo de Guayabo, son como 19 kilómetros. La otra ruta (bastante más corta y que fue la que seguí) es desviarse en Cartago y pasar por Pacayas hasta Santa Cruz, luego desviarse 10 kilómetros. Hasta el año pasado habían letreros indicando el desvío (cosa muy rara en Costa Rica) y llegamos en un bus pequeño, pero quizás sea mejor confiar en un 4x4 para estar seguros, sobre todo en la época lluviosa.

El sitio tiene un sitio en Facebook, donde se puede encontrar toda la información para llegar, horarios, tarifas, área de acampado, etc.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Algunas imágenes sin clasificar.


De aquí y de allá, algunas fotografías que quiero presentar:

San José: Frente a la estatua de Juan Rafael Mora Porras, lo viejo y lo nuevo de la capital ofrecen un contraste arquitectónico interesante. En primer plano el edificio de Correos y Telégrafos, terminado en 1917. Al fondo el Banco Nacional, de 80 metro de altura.

Cerca de Turrialba: El Centro Agrónomo Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) es uno de los más importantes reservorios internacionales de toda clase de plantas. Aparte de su valiosísimo aporte a la ciencia, también hay vistazos de gran belleza como con este Lirio Acuático.
Cartago: En lo alto del Convento de los Padres Capuchinos en pleno centro de Cartago se levanta este curioso buho de concreto. Si la intención era mantener alejados a esas molestas palomas, pues el resultado no fue el esperado.
Ruta de tren Heredia - San José: Cruzando el Río Virilla se levanta el Puente Negro (que ahora es blanco). Data de 1890 y fue el cruel escenario de la peor tragedia de la historia costarricense, el desastre del 14 de marzo de 1926. 300 personas murieron cuando el tren descarriló al cruzar el puente, de 60 metros de altura.
Cerca de Cervantes, Cartago: En una finca donde se imparten cursos de jornadas motivacionales para empresas, esta bonita estampa se encarga de agregarle un sabor muy costarricense a la campiña.
San José: El Cow Parade del 2008 fue todo un éxito. Y aquí les presento a mi favorita, la Vaca Teibolera.
Las Ruinas de Cartago.


Con este nombre se conoce a los remanentes de lo que hubiese sido la imponente Iglesia de Santiago ubicada en el centro de la ciudad de Cartago, antigua capital colonial de Costa Rica.

Siendo la población aún existente más longeva del país, Cartago surgió como el más importante lugar durante la colonia en el campo político, económico, social y desde luego el religioso. Ligado desde siempre a un fervor católico especializado (sede de la Basílica de los Ángeles, lugar de peregrinación masiva año con año) posee una singular colección de templos, pero históricamente siempre tuvo problemas con su Iglesia Mayor, permanente afectada por terremotos. Finalmente el sismo de San Antolín en 1841 destruyó el templo existente, y dio inicio al proyecto de construir una obra que superara a cualquier edificación costarricense. Hacia 1862 unos planos de un distinguido inmigrante prusiano Francisco Kurtze (quien entre otras cosas también estuvo metido en la aventura del ferrocarril al Atlántico, unos años antes que Minor Keith) fueron aprobados y la estructura se comenzó a levantar en 1870, aunque no se avanzó mucho en ella y quedó paralizada.
Luego en 1904 se retomaron la obras con más ahínco hasta que el 4 de mayo de 1910 el devastador terremoto de Santa Mónica dejó a Cartago convertida en escombros. La iglesia quedó inconclusa desde entonces, entre las discusiones de quienes querían terminarla, o bien derribarla.


La "Campana de la Libertad", bajo la cual cada año se celebra de manera oficial la independencia de Costa Rica. Como nota curiosa hace algunos años unos maleantes llegaron y a vista y paciencia de todo el mundo estuvieron a punto de robársela para fundirla. Un par de empleados de la vecina municipalidad evitaron el bochorno.


La majestuosa obra alcanza a mostrar un estilo románico de paredes gruesas y un espacioso interior. Habiendo alcanzado un estado crítico de abandono hace casi una década comenzaron los trabajos de restauración (entre 300 y 400 millones de colones) que le han devuelto la estabilidad estructural y el adorno de hermosos jardines internos y exteriores limpios. Frente a su fachada se conserva una calle decimonónica con su desague central. En una esquina diagonal está el sitio histórico donde se supo de la independencia de Costa Rica.

De fácil acceso y rodeado del comercio cartaginés resulta un atractivo lugar para visitar cuando se está en la vieja metrópoli.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Puente Ferroviario sobre el Rio Birris.


Sin duda una de las “expediciones” más satisfactorias que he tenido ocurrió cuando finalmente me decidí a buscar el relativamente famoso puente ferroviario sobre el Rio Birrís. La primera visión de este puente la tuve al ver en un programa una curiosa estampilla datada en 1900 con la imagen de la estructura. Luego, buscando en internet encontré la información en el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes que señala su condición de patrimonio histórico de Costa Rica, pero sin foto. Finalmente encontré un par de imágenes que realmente no se a quien pertenecen pero que me motivaron a tratar de localizar personalmente el curioso puente.

El ferrocarril al Atlántico fue inaugurado en diciembre de 1890 y no hace falta decir la enorme importancia que tuvo para el desarrollo y conformación de la zona caribeña. De la mano de las poderosas trasnacionales bananeras la historia del ferrocarril al Atlántico merece unos cuantos libros en exclusiva, por lo que para nuestros propósitos sólo indicaré que el tramo que va desde Cartago y hasta más allá de Turrialba fue abandonado hace un par de décadas.

El paso por el Río Birrís se encuentra ubicado a un par de kilómetros del poblado de Santiago, en el cantón de Paraíso y muy cerca de la ciudad de Cartago. Llegar hasta ahí es muy sencillo y la gente del lugar es bastante amable y colaboradora. Luego la presencia del Proyecto Hidroeléctrico Birrís se encargó de hacer el acceso hasta la misma estructura bastante sencillo en términos logísticos, porque se tratan de 3 kilómetros de camino de lastre con una pendiente demoledora.

En mi caso, una vez en el sitio ubiqué la vía del tren y traté de seguirla, en parte para cortar camino, en parte para ver que me encontraba. Aunque al principio me funcionó el plan, rápidamente se deterioró la ruta hasta desaparecer entre los escombros y la vegetación. Pero gracias a la economía agro exportadora un vecino cafetal me permitió continuar lo suficiente como para llegar al enorme puente.




Cabe señalar que toda la zona está cubierta de una capa de roca basáltica producto de una antiquísima colada de lava procedente del coloso del Irazú, por lo que las enormes rocas que tapizan el paisaje funcionaron como materia prima esencial para la construcción de los aún más impresionantes terraplenes por los cuales la línea atravesaba las laderas del lugar, así como las bases del puente. Aún pueden encontrarse rastros del trabajo centenario realizado por aquí y por allá.


Propiamente llegar al puente es, desde luego, la mejor parte. La selva comienza a reclamarlo, y ya los durmientes más cercanos a la orilla han desaparecido. Es imposible llegar al mismo siguiendo la ruta original, pero el sitio ha ganado sin duda un aspecto de ruina que le da un atractivo inusual. Pude encontrar la placa que da fe que la obra se terminó en 1889, uno de los últimos proyectos de todo el trayecto. (Editado: el Puente se construyó en Inglaterra en 1889, y se trasladó a Limón donde se ensambló en cuatro partes que luego se unieron en el cañón en setiembre de 1890. Fue el último tramo que se completó para inaugurar el ferrocarril hasta el Atlántico).



La estructura de acero está completamente intacta, y es posible observar la doble vía que hay en su interior. He visto este arreglo en el Puente Negro del Río Virilla, así que supongo (sin saber nada de ingeniería de ferrocarriles) que se trata de una medida de seguridad adicional ante un posible descarrilamiento. Pero los durmientes parecen estar sueltos, y existen espacios de más de un metro entre ellos lo que hace muy peligroso el intentar cruzarlo (en caso de que alguno por ahí tuviese la traviesa idea de intentarlo). Hasta donde pude averiguar nunca hubo ningún accidente ferroviario en ese sitio.








El puente tiene 220 metros de largo y 80 metros de altura sobre el rio.


Examinado las bases de una de las torres me queda claro la excelencia en la construcción, no tienen el menor daño pese al abandono. Sin embargo no pude llegar a las torres más grandes y que se encuentran ubicadas directamente en medio de la selva.


Alcancé a oir algunas historias interesantes sobre el puente, como que fue construido con los sobrantes de la Torre Eiffel (desde luego un dato falso) o que ningún maquinista se atrevía a cruzarlo luego de construido hasta que el mismo Minor Keith se montó en la locomotora con una bandera de los Estados Unidos y forzó el histórico momento (algo asi, pero no llevaba bandera).

Mucha gente del lugar mira diariamente el puente, pero al ser ya parte del paisaje circundante ha perdido un poco la dimensión que comprende su construcción y la de la vía férrea en una época en que el la construcción de un ferrocarril hasta la costa caribeña era una prioridad sin igual para el estado costarricense.


Para saber mas: